El Abrazo

Año: 2026 Medidas: 81x65

El candoroso abrazo y al mismo tiempo esa mirada altiva y orgullosa de la niña hacia su madre es lo que me cautivo desde el primer momento y me decidió abordar esta obra.

 «El mundo, con su ruido de relojes y pasos apresurados, se detuvo de golpe en el umbral de sus brazos. Cuando la niña se aferró a su cuello, no fue solo un gesto de afecto, sino un anclaje. Sus manos pequeñas, aún tibias por el juego, se hundieron en la tela de su hombro como quien busca la raíz de la tierra tras una tormenta.

En ese abrazo, la niña no pedía nada y lo encontraba todo. Había un lenguaje silencioso en la presión de su mejilla contra la de ella: el reconocimiento de un latido que había sido suyo antes de ser mundo. Para ella, el pecho materno no era carne, sino una geografía sagrada; el único mapa donde todas las direcciones conducían a la calma.

Ella cerró los ojos y, por un instante, el tiempo dejó de ser una flecha para convertirse en un círculo perfecto. En la fragilidad de ese abrazo residía una fuerza invencible, una patria de piel y aroma a ropa limpia donde el miedo era, simplemente, una palabra olvidada en otro idioma.»